Casi diecinueve años me contemplan ya. Joven, sí, un montón. Sin embargo, estos casi diecinueve años han volado casi sin darme cuenta y, también sin darme cuenta, he pasado por numerosas etapas en mi vida que poco a poco han ido completando estos casi diecinueve años hasta convertirme en el universitario que soy ahora mismo. Aunque casi no tiene mérito ser universitario. ¿Por qué iba a tenerlo, habiendo millones de ellos solo en España? Por eso, ¿con qué argumentos hago yo un blog para dar consejos a nadie? ¿quién me creo yo para decir cómo deben ser las personas si quieren ser mejores? ¿acaso sé yo como debe actuar alguien para que nada le sea achacable? ¿qué se yo de la vida, para hablar de valores o de sentimientos? Quizás solo sepa algo entre un millón de cosas, pero ese algo lo he podido comprobar empíricamente durante el transcurso de los años en una de las fases, según dicen, más complicadas del ser humano: la adolescencia, período de amores, desengaños, amistades, enemistades, locuras, buenas y malas decisiones, justicias e injusticias con los demás.
Por eso he abierto esto, para compartir con quien quiera ese algo que ya sé y que sin duda seguirá creciendo con los años. Aquí encontrareis mis consejos, consejos para tratar lo mejor posible tanto a los que te rodean como a ti mismo. Una especie de espejo de consejos, un espejo donde mirarse. El espejo perfecto. Consejos que, aunque vivan en mi mente, ni yo mismo soy capaz de seguir, pero que, desde mi punto de vista, no les vendrían mal a nadie. Si algún día logro reunir en mi persona los valores que aquí podréis leer, hacer esto ya habrá tenido sentido.
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